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Educar sin gritos a los niños - ¿Qué te conecta con tus hijos?


En caso de que tengas que estar ahí, que no puedas tomar distancia, lo que puedes hacer es pensar en algo que te conecte con tus hijos, por ejemplo, el hecho de que tus niños te siguen necesitando, da igual que ya hayan cumplido 15 años ¡siempre has sido, eres y serás su mayor apoyo! Y también ese espejo en el que mirarse a diario.


A mí me conecta mucho pensar y revivir las imágenes de mis hijos cuando eran recién nacidos. Cuando eran bebés les daba tiempo, cariño, daba igual el momento o la hora del día que fuera. Ahora han crecido, pero no por ello vamos a dejar de brindarles ese apoyo, cariño y afecto incondicional.


Cuando tus hijos parecen desafiarte, en verdad lo que están haciendo es pedirte ayuda de la forma en la que saben hacerlo: con voces elevadas, con llamadas de atención, pero en el fondo es lo mismo que cuando eran unos bebés y lloraban para que los cogieras entre tus brazos.


¿Qué conductas de tus hijos te hacen gritar?


Que tus hijos se peleen entre ellos, tal vez? ¿Que no recojan su cuarto, quizás? ¿Que no se ocupen de hacer sus tareas, a lo mejor? En este tipo de situaciones, cuando notes que vas a empezar con los gritos, las amenazas o ambas cosas, aléjate de la situación, mírala desde fuera, toma aire por la nariz y suéltalo, despacio, por la boca.


Les puedes decir: 'mamá se está poniendo un poco nerviosa, voy a beber agua y ahora si queréis lo hablamos' y cuando regreses, ya más calmada, ponte a hablar con los niños de lo que significa ese 'lo', sin son celos entre hermanos, si se trata de llamadas de atención, si necesitan ayuda para recoger su habitación o si tan solo se sienten cansados


Cómo educar a los niños según la Disciplina Positiva

En lugar de dejarnos llevar por esa culpa que nos roba el sueño por las noches pensemos que los niños se equivocan, ¡y nosotros también! Quizás no recoger sus cosas o pelear con el hermano ni sea la mejor forma de hacer las cosas, pero son niños y de momento no tienen muchos más recursos de los que valerse.


Deja de lado la culpa ('no quiero gritar, pero grito, vaya mala madre soy') y dite a ti misma que lo estás haciendo bien, que habrá cosas que tengas que mejorar, pero que tu esfuerzo, tu dedicación y tu interés por ser tu mejor versión para ellos cuenta y mucho ¡bastante más de lo que te piensas!


Hoy será un buen día para no gritar, no amenazar, no intimidar con la mirada o las palabras poco amables, para no repetir las cosas cientos de veces, para parar a reflexionar, a tomar aire y distancia y también para meditar acerca de cómo queremos que los niños, nuestros hijos, nos recuerden el día de mañana. ¿A que da mucha tranquilidad saber que tienes una nueva oportunidad para hacer las cosas bien? ¡Seguro que hasta notas cómo ese grito se borra de tu garganta!

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