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Cómo fomentar la buena salud emocional de los niños

Actualizado: 24 mar


Lo primero de todo es validar las emociones de los niños y las niñas y escuchar con atención todo lo que nos cuenten. Cuando digo validar me refiero a no quitar importancia ni desmerecer en ningún momento la emoción que nuestros hijos o hijas nos están compartiendo, por insignificante que pensemos que es o por pequeñez que creamos que sea.


Si nuestros hijos e hijas son acostumbrados a que escuchemos con atención y presencia sus emociones, a medida que vayan creciendo más fácilmente compartirán sus inquietudes y sentimientos.


Muy importante es ser un buen referente de la gestión de emociones. Nuestros hijos e hijas necesitan que les demos el modelo y el ejemplo de cómo se expresan y se gestionan las emociones. Cuando, por ejemplo, llegamos a casa del trabajo con algún enfado, la forma en la que lo compartamos con los miembros de nuestro de hogar, va a ser una auténtica lección.


Y por último ofrecerle alternativas de expresión, ya sea con alguna canción que le pueda ayudar a compartir lo que le ocurre, con un dibujo o composición o incluso con algún gesto. En muchas ocasiones no saben poner palabras a lo que les ocurre, por lo que otras formas de expresarlo son necesarias para ayudarles en su autoconocimiento.


Frases para ayudar a tus hijos a expresar sus emociones.

Y a continuación te dejo una serie de frases y preguntas, a modo de pistas o ejemplos prácticos, que puedes formular y usar para ayudar a los niños y niñas en su expresión emocional. Adáptalas a tu contexto familiar y personal y ya verás el poder que tienen. El lenguaje es una poderosa herramienta.


1. ¿Qué es lo que más te ha gustado del día de hoy? A partir de su respuesta podemos deducir la emoción de alegría o de sorpresa, si es que era algo que no esperaba, por ejemplo. Es conveniente elegir bien el momento para hacer esta pregunta, que no suene a interrogatorio y que veamos a nuestro hijo o hija receptivo para una adecuada respuesta.


2. Hoy me he enfadado con un compañero de la oficina... Si les decimos esto a los niños y les contamos el motivo de forma sencilla para que entiendan ese enfado, es posible que ellos nos compartan algún enojo que hayan tenido. Además aprenderán que mamá o papá también se enfadan y que es adecuado compartirlo. Si nos cuentan algo de su enojo podemos añadir la pregunta... ¿tú te has enfadado últimamente con alguien?


3. Ayer recordé a mis amigos de la infancia y los echo de menos... he sentido tristeza, por un momento se me humedecieron los ojos. ¿me entiendes? Este es un fantástico inicio para hablar de la tristeza, de las emociones más duras de gestionar, ya que hay una pérdida.


4. Cariño, ¿sabías que me dan mucho asco los gusanos? Me aparto cuando tengo uno cerca. ¿A ti te pasa con algo o alguien? El asco nos genera rechazo, y en ocasiones nuestros hijos se apartan de algo y no tienen claro el motivo. Compartiendo con ellos ejemplos nuestros, les ayudamos a que lo identifiquen.


5. Hoy, cuando caminaba por la calle, me he resbalado y casi me caigo, durante unos segundos he pasado miedo pues pensé que me haría daño.

Y poder continuar la conversación con los niños... El miedo es la emoción que muchas veces sentimos por cosas que pueden pasar pero que luego en gran parte de las ocasiones no pasan.

Todas estas son frases que podemos usar en nuestro día a día y que, de forma consciente, pueden ayudar a la expresión emocional en el hogar. De esta forma, fomentamos que se hable libremente de las emociones y se adquiera una buena alfabetización emocional.


Y recuerda, que los hijos, las hijas, no van a hacer lo que les digamos que hagan, harán lo que nos vean hacer.

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